Día 1 · Safari en la Réserve Africaine de Sigean
Salimos de Barcelona temprano para aprovechar bien el día. En menos de tres horas ya estábamos en la Réserve Africaine de Sigean, uno de los parques de animales más impresionantes que hemos visitado.
Antes de llegar hicimos una parada en el área de servicio de L'Empordà. Es amplia, tranquila y perfecta para estirar las piernas, tomar un café o repostar antes de cruzar la frontera.
Nada más entrar al parque comienza la parte más espectacular: el recorrido en coche. Y aquí llega la magia. Durante varios kilómetros circulas entre animales en semilibertad mientras ellos hacen su vida completamente ajenos a los visitantes.
Ver un león descansando a pocos metros del coche, varios rinocerontes cruzando la carretera o una manada de cebras galopando delante de ti es una sensación difícil de explicar.
Nuestro momento favorito llegó cuando una avestruz decidió acercarse al coche y empezó a picotear la ventanilla como si quisiera saludarnos. Todavía hoy seguimos riéndonos al recordarlo.
Es una experiencia que sorprende tanto a los niños como a los adultos.
Paseo por la reserva
Después del safari continuamos la visita a pie. El recorrido completo dura aproximadamente dos horas y media y permite observar muchas especies con mucha más tranquilidad.
Si viajas durante los meses más calurosos, lleva agua abundante y protección solar porque gran parte del recorrido transcurre al aire libre.
Dentro del parque encontrarás varios restaurantes y zonas de picnic, así que puedes elegir entre comer allí o llevar tu propia comida.
Un consejo importante: respeta siempre las indicaciones del personal. Los animales tienen prioridad y las normas están para garantizar la seguridad de todos.
Atardecer en Gruissan y noche en una casa flotante
Tras terminar la visita pusimos rumbo a Gruissan. En apenas media hora pasas del ambiente salvaje del safari a uno de los pueblos costeros con más encanto del sur de Francia.
Pero lo mejor todavía estaba por llegar.
Esa noche nos alojamos en Les Îlots de Gruissan, unas casas flotantes construidas sobre el agua que convierten una simple noche de hotel en una experiencia.
Despertarte rodeado de agua, desayunar mirando por la ventana y disfrutar del silencio absoluto hacen que merezca completamente la pena.
Es uno de esos alojamientos que recuerdas mucho después del viaje.
Las Salinas de Gruissan
Antes de que anocheciera aprovechamos para visitar las famosas salinas de Gruissan.
El contraste entre el blanco de la sal, los tonos rosados del agua y la luz del atardecer crea un paisaje espectacular.
Eso sí, si viajas en verano lleva repelente para los mosquitos porque aparecen en cuanto baja el sol. Aun así, merece muchísimo la pena acercarse.
Día 2 · Descubriendo Narbonne
A la mañana siguiente recibimos el desayuno directamente en nuestra casa flotante. Fue uno de esos pequeños detalles que hacen especial una escapada.
Después pusimos rumbo a Narbonne, una ciudad elegante, tranquila y perfecta para recorrer caminando.
Paseamos por su casco histórico, cruzamos el famoso Pont des Marchands y decidimos subir al trenecito turístico para conocer cómodamente los principales rincones de la ciudad.
Antes de volver a casa nos sentamos en una terraza del centro para comer algo ligero y, cómo no, terminamos la visita con un buen helado. Un final perfecto para el viaje.
Regreso a Barcelona
Sobre las tres y media de la tarde iniciamos la vuelta.
Si dispones de un día más, puedes aprovechar el regreso para visitar Carcassonne o Perpiñán, dos ciudades que también merecen muchísimo la pena.
Consejos
Lo que haríamos diferente
- ✦Llegar al safari a primera hora para recorrerlo con más tranquilidad.
- ✦Llevar repelente para las salinas durante el verano.
- ✦Reservar la casa flotante con bastante antelación, especialmente en temporada alta.
- ✦Dedicar una noche extra si quieres visitar también Carcassonne.
Nuestra opinión
Esta escapada nos sorprendió muchísimo. En solo dos días combina aventura, naturaleza, animales, pueblos con encanto, buena gastronomía y un alojamiento muy diferente. Es un viaje muy fácil de organizar, sin largas horas de carretera y perfecto tanto para familias como para parejas que quieran hacer algo distinto cerca de casa. Sin duda, es una de esas escapadas que volveríamos a repetir sin pensarlo.






